No te salves

A quien este fin de semana esté en Alicante, le guste el teatro y Mario Benedetti, le aconsejo que vaya a ver la obra “No te salves” de la Compañía A Tiro, en el Centro Cultural Las Cigarreras el sábado 6 de abril a las 20,30 horas.

Es una historia sencilla y cotidiana, igual que el decorado, pero sólo por escuchar los poemas de Benedetti contextualizados en una situación amorosa concreta merece la pena. La interpretación y algunos elementos del atrezzo no decepcionan, y los textos ya los conocemos y nos gustan.

Los precios, 8 € anticipada y 10€ en taquilla, reservas en el 661 909 654.

Otro dato, he leído que la entrada íntegra va destinada a la compañía, algo de agradecer en los tiempos que corren y las dificultades que sufren los teatreros y teatreras. El sábado, ¡al teatro!, para no dejar que se muera…

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Adiós Alacalle

Había oído algo pero no llegaba a creérmelo. “No puede ser”, pensaba, “la única agenda cultural completa y eficaz de Alicante no puede cerrar, seguro que les va bien, todo el mundo la lee, debe ser un error”. Pero no, hoy, cuando he ido a meterme en www.alacalle.com me he topado con su logo, un gato alargado, caído patas arriba y con un “adiós amig@s”. Casi se me saltan las lágrimas. Me han pasado por la cabeza tantos momentos pasados frente a esta página, que no puedo creer que haya cerrado para siempre: mirando qué película ponían en los Navas, o qué excursión programaba la Diputación este fin de semana, o qué taller o concurso de fotografía había a la vista, o qué concierto, exposición, mercadillo o charla. Tantas veces he recurrido a ella para programar mi tarde y la de mi gente… Al final siempre salía algo interesante para hacer. Y esto de la parte del público, pero supongo que del lado de los programadores, de las personas que ofrecen actividades culturales (y no) a esta ciudad, será una pérdida todavía mayor.

Y ahora, ¿qué? Siento un vacío enorme, seguro que hay otras agendas parecidas, conocemos la Uäla, la Go, y seguramente haya más, pero siempre falta alguna cosa. En alacalle cabía casi todo… Tocará volver a los carteles, a empapelar la ciudad e ir siempre con bolígrafo para apuntar lo que hay de interesante cada semana.

Y claro, también una piensa, ¿por qué cierra? ¿No han conseguido la suficiente financiación? ¿Cómo funciona esto de internet? ¿No es suficiente que todo el mundo te lea y que seas un recurso único y fundamental para la cultura de una ciudad? Creo que sin alacalle en Alicante se hará mucho menos, y ya había poco.

Y lo último, ¿hay solución? ¿No podría el ayuntamiento dejarse alguna de las flores que pueblan las rotondas y subvencionar iniciativas como ésta? Cuánta impotencia…

Casa Mediterráneo, esa entidad que nadie sabe bien qué es

Ayer se inauguró oficialmente la sede de Casa Mediterráneo en Alicante, esa entidad que la mayoría de alicantinos y alicantinas no entendemos bien lo que es ni para lo que sirve. Nos dicen que es importante que una institución como esta tenga su centro en Alicante, lo mismo que la Ciudad de la Luz, Terra Mítica, la Oami, etc. Sin embargo, seguimos sin comprender bien, será que nos faltan luces o que nadie nos lo ha explicado como es debido.

Lo que sí que sabemos es que hace años que se viene restaurando la antigua estación de Benalúa, y parece que está quedando resultona. Mucha gente se ha preguntado si abrirá algún día, qué se hará ahí dentro, si es público o privado (para su información, sí, Casa Mediterráneo es una institución pública, perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores). En fin, que hay un problemilla de comunicación entre los ciudadanos y el gobierno, nada nuevo.

Pues bien, como venía diciendo, ayer se inauguró Casa Mediterráneo con un concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Argelia. Una vez más para mi sorpresa, el aforo estaba completo, con gente muy arreglada y emocionada de entrar después de tanto tiempo a una estación que se ha convertido en un espacio sugerente e innovador (de la mano del arquitecto Manuel Ocaña). Las entradas se podían recoger gratuitamente allí mismo desde 3 días antes del acontecimiento, y se acabaron el segundo día. Sin duda, estábamos intrigados. Para que el público pudiera acceder al concierto, tuvieron que venir cuatro policías locales, porque no hay paso de cebra por el que cruzar a la entidad. Así nos las gastamos en Alicante. Y una vez dentro, todo el mundo en su sitio, la orquesta sentada y bien colocada, salió la directora de Casa Mediterráneo a contarnos lo que venían a hacer allí, todo muy bien dicho, a relatar anécdotas en relación al edificio, y a aclararnos que, por ejemplo, este concierto en concreto suponía un intercambio entre España y Argelia. El director era Ignacio García Vidal, de Cocentaina; la orquesta, de Argelia; las obras interpretadas, de aquí y allá. Y luego, el público absorbiéndolo todo.

Conclusión: que esta institución es un organismo para el intercambio de conocimientos de los países mediterráneos, de diplomacia pública, de cultura, de economía y de lo que haga falta. Todo muy bonito si es para bien, claro. Y en términos económicos, parece que empieza con dificultades, pues hace poco se publicó que el edificio se iba a tener que alquilar a empresas de bodas y exposiciones de vehículos de alta gama para conseguir financiación. En fin, una triste realidad. Porque yo, cuando logré entrar ayudada de los policías y esquivando perfumes, y con el fondo de esas composiciones argelinas tan bien interpretadas, me imaginaba la de actividades maravillosas que se podrían hacer allí si de verdad fuera público, en el sentido más amplio de la palabra: espectáculos de circo (o el Encuentro de Malabaristas anual); proyecciones de películas y cortometrajes creados en la terreta; conciertos; talleres para todos los públicos, etc. En fin, que despierto y dejo de soñar, porque no sé dónde terminará todo esto, y ya se sabe, son malos tiempos para la cultura, y para todo en general.thumbs_alzado-vias

Con pies de circo, Compañía El Circópodo

Anteayer escribí un texto criticando en cierta medida el estado cultural de Alicante, sin embargo, me di con un canto en los dientes al terminar el día. Asistí en el Paraninfo de la Universidad de Alicante al nuevo espectáculo de la Compañía (nueva también) Circópodo llamado “Con pies de circo”. Y cuál fue mi sorpresa cuando salí de allí, con una sensación de bienestar en el cuerpo, al ver que todo el mundo sonreía como yo e incluso de alguna manera levitaba.

En el texto que había escrito (y que publicaré algún día) me quejaba de que en Alicante faltaba público, comentaba que no sabía por qué en esta ciudad había actividades que se llenaban y otras a las que no iba un alma, sin encontrar una explicación coherente. Pero no, el miércoles no sucedió así, el miércoles hubo un público entregado (y que casi llenó el aforo del paraninfo) que se levantó de la butaca al terminar la función para aplaudir desaforadamente.

Y claro, aquí ya no es el público, es el producto. Con pies de circo es un espectáculo redondo, completo, de calidad, creado en Alicante y por alicantinos, en concreto a partir de un grupo de la asociación de circo Donyet Ardit, única en la ciudad. Lo que me sorprende es que esta gente, con tan poca ayuda (de eso también me quejaba en el texto que escribí por la mañana), ha salido adelante y ha creado un producto cultural que se podría mover por Francia y Europa, y sale de aquí, de un lugar que no valora ni apoya especialmente estas iniciativas, como el niño que en una familia hostil sale luminoso.

El espectáculo pretende reunir las diferentes disciplinas de cada artista de la compañía en un todo, que se trata de un día normal y corriente. Se despiertan, se lavan la cara, van al supermercado, están en la cola de una oficina, van al parque, trabajan en un restaurante, se enamoran, y se van a dormir. Todo pasa y nada pasa. Mientras tanto te ríes, te sorprendes, te emocionas. Ya hablé en otro post de la capacidad del circo de asombrar, y prueba de ello fueron los constantes comentarios del grupo de chavales que tenía en la fila de detrás “Madre mía que se va a caer”, “No será verdad que vaya a hacer eso”, además de los silbidos, las risas y los aplausos. Todo el público estuvo pegado a la butaca la hora y algo de espectáculo, y todos nos levantamos a celebrarlo al terminar la función. A algunos hasta se les saltaron las lágrimas. Se notaba el esfuerzo de más de un año para la creación del espectáculo, se notaba la emoción, el compañerismo, las ganas. Y todo esto se contagió al público, que vivió con ellos el lanzamiento de un buen producto creado en Alicante y que va a llegar lejos. Gracias, Circópodo, por recordarnos que sigue habiendo gente que lucha en esta ciudad por que las cosas cambien, aunque sea un poquito.

Exaltación a la marioneta

Hace tiempo que quiero escribir un post sobre las marionetas. Es un arte que desde unos años atrás me atrae y sorprende. A ello posiblemente influyeron algunas películas en las que su manipulación me pareció mágica: como en Noviembre, de Achero Mañas, en Cómo ser John Malkovich de Spyke Jonze o en La Doble Vida de Verónica, de Krzysztof Kieslowski.

Hoy me apetece hacer una referencia exaltada a este mundo por la marionetista que tengo dentro y que ahogo cada día. Mi trayectoria con las marionetas es corta en experiencia, pero larga en ensoñaciones. Inicié en el Teatro Museo del Títere y el Payaso de Valparaíso, Chile, un curso de marionetas del que me acabé desapuntando porque nunca llegábamos a manipular ninguna, y después de mi frustración realicé con Hannah a Rosita, que se muere de risa en mi habitación pero que a mí me encanta sacarla de vez en cuando y verla con su vestido amarillo de diva latina cantante de boleros. Algún día que he podido manipularla en presencia de alguna persona de corta edad, me he dado cuenta, como tantas otras veces, del poder enorme que ejercen estos muñecos animados sobre los niños: se creen que son humanos, les hablan y miran a los ojos, y les llevan a zambullirse en un mundo mágico que no todas las técnicas de animación pueden conseguir. Pero no sólo emocionan a los niños, también el adulto se conmueve tanto siendo espectador como titiritero, estos últimos creyéndose en posesión de verdaderas personitas inanimadas, de hijos de papel, de animales sin vida, pero que tocados por un humano se vuelven totalmente autónomos.

Y es que el arte de la marioneta engloba a su vez muchas otras disciplinas, como el teatro, la creación manual y artística, la música y la expresión corporal, entre otros. Además,  como ocurre con el circo, es para todos los públicos.

Marioneta puede ser todo, los hay que las hacen con rollos de papel higiénico, con palos de helado, con cualquier objeto como vasos de plástico, que se lo digan a la compañía valenciana Bambalina Teatre con su espectáculo Cosmos. Esta compañía es también la culpable de que mi admiración por las marionetas no cese, pues asistí a su obra Carmen, un verdadero ejemplo de las cosas maravillosas que se pueden hacer con muñecos bien dirigidos.

En otra onda más cómica y provinente de otro país (Francia), está Ma Foi de la Compagnie À, espectáculo delirante a cargo de una religiosa que manipula las figuras de un belén. Tuve ocasión de verlo en el Festival Orbis Pictus, que tiene la genialidad de esos festivales temáticos en los cuales es el espectador el que va descubriendo las funciones de una manera íntima y personalizada, organizando su propio recorrido. El día pasado en el Palais de Thau, junto a la increíble catedral de Reims, lo recuerdo como  un día onírico, en el que no sé bien qué parte era real y qué parte fantasía. Me cantaron una nana rodeada de gente, tuve en mis manos hombres pajaro, los dedos de alguien se alargaron hasta convertirse en minusculas piernas con zapatos rojos. Me invitaron a soñar, y sólo por eso ya merece la pena que escriba este artículo.

Para que la creación de estas piezas detallistas y maravillosas proliferen, se ha de apostar por la formación de profesionales titiriteros que sigan invitando al sueño tanto a niños como a mayores. En Francia, encontramos el Institut International de la Marionnette de Charleville Mezieres; en España, si bien nos queda mucho que aprender de nuestro país vecino, existe la federación Unima. 

Igualmente se ha de dar cabida en nuestras ciudades a eventos dedicados a este arte, como en la Fira de Tàrrega o incluso en encuentros más pequeños como el Festitíteres de Alicante.

En definitiva, se debería sensibilizar a la población y apostar por las marionetas para que se siga creando e innovando, porque a todo el mundo le sienta bien soñar de vez en cuando.

Arreplegant memòries del mas

http://ciudaddelasombra.net/portfolio/item/arreplegant-memories-del-mas/

“Arreplegant memòries del mas” es un vídeo documental que ha realizado Jose Abellán para apoyar mi trabajo final del máster de Gestión Cultural. Se trata de un proyecto de investigación y un proyecto expositivo en torno a la figura del masero de la Font Roja, en Alcoi. El oficio de masero en esta zona está en peligro de extinción, y los que quedan ya son pocos. Ellos poseen un rico patrimonio etnológico y unos conocimientos específicos del territorio que corren el riesgo de perderse. Y por eso este vídeo que, en el caso de que el proyecto expositivo se haga realidad, se convertirá en un elemento más de la exposición, siempre buscando recuperar y poner en valor el mundo que envolvía a los maseros de la Font Roja.

Enhorabuena

De acuerdo, lo han conseguido. Después de mucho esfuerzo, muchos golpes, muchos actos sin sentido, han conseguido lo que querían: que odiemos nuestra tierra, que la detestemos tanto que no nos importe abandonarla para no volverla a ver, que incluso nos importe poco lo que hagan con ella, sea destruirla llenándola de cemento o poblándola de personas sin escrúpulos. Ya nos da igual. Entendemos tan poco de lo que viene sucediendo desde hace unos años, con tanto bombardeo informativo deprimente, que nos han convertido en nihilistas sin raíces, en ciudadanos asépticos y sin corazón, en humanos que sólo buscan sobrevivir donde sea y como sea. En animales sin sueños, sólo con instintos. Enhorabuena. Esta tierra se ha transformado en lo que buscaban, ya nada importa. En  una tierra al servicio del capital y de la banca, poco importa la familia que viva dentro de una casa porque si no paga se va a la calle. Me gusta pensar que hubo tiempos mejores donde éramos más personas que dinero. No sé si me engaño con esto. ¿Estaremos sumidos en otra doctrina del shock?.

Cinema Roma

Hace tiempo que me habían hablado del Cinema Roma de L’Alfàs del Pi, en Alicante. Me lo habían descrito como un cine con corazón (creo que antes de los multiplex, todos se caracterizaban por poseer algún tipo de órgano humano), llevado con pasión por tres hermanos amantes del cine que no ganaban mucho con él (recordemos que está situado en una pequeña localidad de la costa levantina muy cercana a Benidorm, donde abunda más el interés por los altos edificios, las discotecas y el consumo que por las artes y la cultura). Me contaron que estos hermanos estaban empeñados en ofrecer un cine de calidad al pueblo, y hasta me dijeron que eran ellos los propulsores del Festival de Cine de L’Alfàs del Pi, celebrado en el mes de julio.

Pues bien, por fin he podido comprobar por mi misma cuánto de verdad había en estas historias contadas. Y he de decir que no me ha decepcionado, sino que me ha hecho soñar, volver al pasado e imaginar un momento mejor en el cual a los cines se iba andando, incluso sin planificar, el contacto con el público era directo, la gente se quedaba hasta el final de los créditos y se despedían del dueño del cine comentando la película.

Para empezar, me ha sorprendido gratamente ver que el precio de la entrada normal era de 4,50€, 3,50€ los miércoles, día del espectador (frente a los 8€ que pagué el día anterior en unos multicines). Sólo ofrecen dos sesiones por día, y en la puerta cuelgan los carteles de las películas proyectadas con los recortes pertinentes de sinopsis y ficha técnica pegados al lado, lo cual indica, entre otras cosas, una especial sensibilidad hacia el público. Al entrar, un hombre (debía ser uno de los hermanos) muy familiarmente nos ha cobrado. Le preguntamos por las empanadas que nos habían dicho que solían dar para la proyección y va corriendo a buscarlas a la panadería. Además, con el otro hombre que hay habla en valenciano: empanadillas y lengua vernácula, buena combinación.

El hall está forrado de carteles de películas antiguas, los baños sucios (¡fuera el asepticismo de los multicines! esto nos revela que allí ha pasado gente antes que tú, incluso que la anterior fue una gran noche), no hay palomitas. Cuando finalmente entramos en la sala de proyección (sólo hay una) suena una ópera, lo que de nuevo lleva a pensar en un cine con corazón, con personalidad propia, detrás del cual hay humanos con gustos y afinidades, que de alguna manera quieren estampar una impronta en su local. Cuando pasan el film, en algún momento podemos ver las perforaciones de la cinta, algo entrañable, porque es la diferencia de ver una película en el sofá de tu casa y verla en el cine: lleva a entender la realidad que se está viviendo. No hay anuncios, se apagan las luces, y la película, aunque bien escogida, es lo de menos. Porque una se siente bien, acogida en un lugar con alma, de los que, por desgracia, van quedando pocos.

Aspersión

“Los museos más que contenedores han de ser aspersores, la sociedad ha de crecer con lo que sucede en los museos.” Esto dijo ayer Eugenio Ampudia. Gracias por esto, y por haberme despertado de nuevo el interés en escribir aquí y seguir reflexionando sobre cultura y todo lo demás. Renovarse o morir, el tiempo para el arte estático y el museo mazacote ha terminado. Ahora toca salir a la calle y crear…

Taller de Acción Comunitaria Cerro Cordillera, Valparaíso, Chile

Hoy me gustaría dejaros este vídeo que realizamos en Valparaíso sobre el Taller de Acción Comunitaria del Cerro Cordillera, una iniciativa para recuperar lugares que antes eran basurales y convertirlos en espacios para el pueblo, para los niños, para el barrio. Ojalá sucediera esto en muchas partes del mundo.

http://www.dailymotion.com/Julieteando#video=xrdjlu