Cita con el arte contemporáneo africano: Biennale Dak’Art 2014

Este pasado mes de mayo ha tenido lugar la Bienal de Arte Africano Contemporáneo de Dakar, una cita con el mejor arte contemporáneo del continente.

Lo de que sea estrictamente “arte africano” (de artistas africanos y de la diáspora) hay a quien le sorprende e incluso molesta. ¿Por qué cerrarse a artistas de este territorio geográfico? ¿El arte contemporáneo no es ya algo tan global que es difícil o erróneo marcar diferencias, como en el caso de los obreros del mundo para Marx? En esta circunstancia, pienso que tal vez sí sea necesario marcar esa diferencia, especificar que sean artistas procedentes de África para que no haya que empujarse, para que tengan esa oportunidad para salir a la luz y así luego brillar más fuerte. En algunas ocasiones es necesario hacer una “discriminación positiva” para facilitar el acceso a según qué medios. Y lo cierto es que seguramente sea mucho más fácil para un artista occidental encontrar su circuito, su espacio, conocer a la gente adecuada para hacer que su obra sea conocida. Un artista africano, normalmente, tiene barreras más inquebrantables para llegar a este punto: ya sean económicas, sociales, religiosas o de medios propiamente dichos. Cosas tan obvias en Occidente como la electricidad, la conexión a internet, el acceso a según qué materiales e información, en algunas regiones africanas son verdaderas odiseas. Así que sí, no veo por qué haya que criticar el nombre aclaratorio de la bienal, ¿y por qué no se va a llamar así? Además que, por lo que he podido ver, hay algunas diferencias entre el arte que se hace en este continente y el occidental.

Para mí ha sido mi primera bienal de arte propiamente dicha, y si bien es un evento que miraba con recelo, finalmente me ha parecido muy interesante, me ha hecho reflexionar e incluso reencontrarme con mis años de estudiante de Historia del Arte, cuando la carrera estimulaba mi mente crítica.

De cualquier forma, como ya he mencionado, no creo que la Bienal Dak’Art tenga mucho que ver con otras citas de este tipo, en el postureo moderno y encuentro de gentes variopintas e interesadas en darse a conocer, sí, pero no en otros aspectos. El otro día, por ejemplo, en la inauguración de la exposición oficial de artistas invitados en el museo IFAN, delante de una obra del artista senegalés Barkinado Bocoum el cual se encontraba junto a ella para explicarla, llegó un hombre y se puso a gritar mirando a todos lados, mientras sonreía: “A ver, a ver, de quién es esta obra, que venga y me la explique”. Dijo esto con una naturalidad totalmente chocante para un europeo, los cuales solemos tratar a los artistas como si fueran seres de otro mundo. En fin, que esta anécdota me sirve para reflejar esos toques de la espontaneidad senegalesa que le dan un sello propio.

Y ya, yendo al quid de la cuestión, tal vez lo mejor haya sido la calidad de las obras, o que al menos casan totalmente con mi gusto estético. Ya había mencionado en otros posts que me siento cada vez más lejos del arte contemporáneo, se me hace más complicada su comprensión, tanto que hasta había perdido las ganas por ir a ver artes visuales. Y durante este mes he disfrutado realmente viendo exposiciones de todo tipo, tanto de la sección oficial (IN) como de la OFF (con más de 200 exposiciones por toda la ciudad). Al final, a fuerza de no poder retenerlos todos y de en algunos momentos no haber llevado bolígrafo, me quedo con algunos nombres, que para mí suponen la reconquista del arte para el pueblo (a pesar de los precios) o para la comprensión de todos (o casi todos). Desde Senegal, resaltaría la obra de Barkinado Bocoum, Latifa Pouye Touré, Omar Víctor Diop, Fally Sène Sow, Cheikh Ndiaye, Serigne Mbaye Camara, Sidy Diallo y Cheikhou Ba; y de otros países africanos he disfrutado especialmente con los cuadros textiles de Abdoulaye Konaté (Mali), las fotografías de albinos de Fabrice Monteiro (Bélgica-Benin), la instalación de Mame-Diarra Niang (Francia-Senegal), las incisiones en madera de Afi Nayo (Francia-Togo), las fotografías retocadas de Paul Sika (Costa de Marfil) o el vídeo animación de Ezra Wube (Etiopía), además de un muy largo etcétera.

La Bienal de Dakar se convierte, por lo tanto, en una muestra más de la efervescente creatividad africana que en tan pequeñas dosis llega a nuestra tierra, por desgracia y por razones a menudo incomprensibles. A valorar pues iniciativas como la Galería Kalao de Bilbao, Casa África en Las Palmas o La Térmica en Málaga, gracias a las cuales artistas africanos consiguen hacerse un hueco en el panorama cultural del Estado español, y que se convierten por consiguiente en modelos de gestión para la apertura de fronteras y el acercamiento de los pueblos, medidas totalmente opuestas a las famosas vallas de Melilla que tanto salen en los medios últimamente.

 

descargadescarga (1) descarga (2) descarga (3) images images (1)Por orden de arriba a abajo: Barkinado Bocoum, Víctor Omar Diop, Sidy Diallo, Paul Sika, Afi Nayo y Abdoulaye Konaté.

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